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Mi?rcoles, 10 de octubre de 2012

Rafael Marquez Lugo

El jugador dice que sabe que sus tantos en Chivas se engrandecen; por eso quiere que el resto sean con la playera del Guadalajara.

Guadalajara, Jalisco.- En la solitaria sala de prensa se adueña de una silla. Del otro lado del cristal, la cancha uno de Verde Valle. Echa un fugaz vistazo. Se dibuja en el rostro una mueca que puede interpretarse como sonrisa. Discreta. Casi imperceptible. Al hablar con Corazon de Chivas se despeja la duda: Rafael Márquez Lugo, el héroe del Clásico ante América, se encuentra seducido por el entorno de “Chivas”.

“El Rebaño Sagrado” tiene cualidades distintas al resto de la Liga. Ofrece al futbolista condiciones que no pueden encontrar en otros clubes. La trascendencia de este equipo enamora a muchos.

Por eso, el refuerzo se dice convencido de algo: los goles que le resten a su carrera, desea marcarlos con la camiseta del Guadalajara. Hoy, lleva cinco con “Chivas”. Podrían ser seis, pero uno ante las Águilas se registró como autogol de Diego Reyes. Márquez Lugo tiene hambre de trascender.

El peso social que tiene “Chivas” ¿ya lo has notado, te has dado cuenta que un gol tuyo hace felices a millones?

Rafael Márquez Lugo : Sí, lo quiero pensar así, por lo que me ha tocado vivir fuera de la cancha, por lo que veo que significa “Chivas”. Muchas veces te pueden decir, pero realmente lo tienes que vivir para darte cuenta de la envergadura de un equipo de esta magnitud.

Tienes 19 torneos consecutivos marcando al menos uno, ¿cómo se logra esa constancia?

RML: No ha sido fácil, porque desgraciadamente tuve un momento complicado en mi carrera, en el que cambiaba cada seis meses de equipo. No encontraba mucha continuidad, cambios de técnico, lesiones, fueron dos años en los que batallé mucho. Logré resurgir en Atlante y después Morelia se vuelve a fijar en mí. Me parece que el trabajo es clave y lo más importante: nunca dejar de creer en ti, en tus capacidades.

¿Te imaginas todos los goles que le queden a tu carrera con Chivas?

RML: Sí, así lo veo y me parece que es una idea mutua. Así me lo hizo saber la institución cuando me contactaron para ver si me interesaba participar en este proyecto. Esa es la idea, tratar de ya no cambiar de equipo, quedarme aquí, anotar muchos goles, festejar un campeonato con “Chivas” y ya después de todo eso veremos. Es un contrato largo el que tengo, aunque eso al final del día, no te asegura nada.

¿Qué te ofrece este equipo para desear terminar aquí tu carrera?

RML: Simplemente así es “Chivas”, te da una vitrina impresionante y lo que haces aquí trasciende en todos lados. Yo puedo anotar 10 goles en Morelia y a lo mejor marco seis en “Chivas” y trascienden mucho más seis con “Chivas” que 10 en Morelia. Esa es la realidad. Y Morelia es un equipo al que le tengo todo el cariño y respeto del mundo. O tal vez otro, no sé, León, digo no quiero demeritar a los otros clubes, pero esa es la realidad. Lo que es América y “Chivas” trasciende mucho más lo que hagas, tanto lo bueno como lo malo.

Aquí pasaron históricos como Hermosillo, Borgetti y Peláez, recordados como grandes, pero que aquí no tuvieron suerte, ¿cuando termine tu andar por Chivas, cómo te gustaría ser recordado?

RML: Lo primero es que chavos como el “Cubo”, “Chapito” o Fierro yo les deje algo. Que el día de mañana digan “él vino y es un tipo al que realmente le aprendí. Hoy en día, si tengo estos conceptos fue porque lo aprendí con Rafa. Algo realmente me dejó. Me sirvió en ese momento ser su compañero”. Eso de entrada me gustaría mucho. Y dos, desde luego me gustaría ser recordado por la afición, que digan: ‘Es un cuate que vino, un cuate trabajador, entregado, profesional, tanto dentro como fuera de la cancha, comprometido con la gente, con su institución, con su técnico, con sus compañeros’. Así quiero que me recuerden y eso de la mano va a traer el que seguramente haya dejado buenos resultados, goles y títulos.

Además de goles, tienes otra responsabilidad con los jóvenes, ¿en este punto de tu carrera, qué les aportas?

RML: Muchas cosas. Primero, técnicamente trato de transmitir conocimientos que a mí me dejaron otros. Movimientos a la espalda, que se perfilen en sus recepciones, que se boten siempre, vaya, son aspectos tácticos que trato de transmitirles a los chavos. Por otro lado, me parece muy importante liberarles la presión, son chavos que han sido golpeados mucho en torneos anteriores, incluso por su misma afición. De repente, son jóvenes de 17 o 18 años que no pueden cargar con eso y les puedes inclusive hasta truncar su carrera. Liberarlos de esa presión, que recaiga hacia la gente de experiencia y a ellos simplemente decirles “ustedes no hagan caso, jueguen libres, den lo mejor de ustedes”, parece que eso para ellos es un alivio importante.

¿Y “Chivas” qué le aporta a Rafael Márquez?

RML: El simple hecho de jugar en “Chivas” ya te da un renombre, estás vistiendo la playera del equipo más importante y tradicional de México. Eso simplemente ya es una vitrina. Si antes en Morelia te veían 10 personas, ahora te ven un millón. Eso ya es un aporte muy importante. Lo que hagas aquí en Chivas trasciende no nada más en México, sino internacionalmente. Son muchas cosas.

Rafa Márquez Lugo y su momento

El delantero de “Chivas” dice que pasa por su mejor etapa como futbolista, pues tiene experiencia y contundencia

La madurez es algo que no se inventa. Pero, cuando se posee, tampoco se esconde. Se hace evidente en cada palabra. Rafael Márquez Lugo atraviesa lo que define como el mejor momento de su carrera. Tiene la responsabilidad de ser el hombre-gol de “Chivas”. No se asusta. Lleva cinco tantos (metió otro contra América, que se dio oficialmente como autogol de Diego Reyes) y va por más.

El hablar tranquilo descubre, a lo largo de la charla exclusiva con EL UNIVERSAL, a un delantero consciente del terreno que pisa y la obligación que carga, luego que un equipo acostumbrado a no invertir en contrataciones, ha pagado una cantidad elevada por él.

Su diagnóstico del equipo es honesto. Desde afuera, admite, era notorio que el “Rebaño Sagrado” tenía un panorama complicado, al jugar sólo con jóvenes. Reforzarse era obligado. Por eso llegaron Márquez Lugo y Luis Pérez.

Llegaste a un club no acostumbrado a gastar en refuerzos. Por ti se pagaron 50 millones de pesos, ¿qué te dice esa cifra, a qué te compromete?

RML: Sin duda alguna que me da una responsabilidad y un compromiso inmenso con esta institución. Al mismo tiempo, me da alegría, porque es un reconocimiento muy importante a mi trabajo, el que se me valore de esa manera. Lo más importante es responder en la cancha el por qué se fijaron en mí y por qué se atrevieron a pagar, siendo un equipo que regularmente no trae gente, que está acostumbrado más a sus fuerzas básicas. Si fueron 10, 15 o 20, no sé, pero debo demostrar por qué pagaron esa cifra. El compromiso y reto es importante, pero al mismo tiempo, muy halagador.

Pero no sólo refuerzos, también se ha gastado mucho en un proyecto holandés. ¿Desde afuera se veía tan mal Chivas como para necesitar una inversión así?

RML: Este… no sé, porque no estuve en ese momento.

¿Cuál era tu percepción?

RML: De afuera se veía que necesitaba el equipo reforzarse, porque en México es complicado jugar con puro chavo. Normalmente, la fórmula es tener dos o tres chavos y cinco o seis de experiencia. Es la manera en que a los chavos los arropas y pueden ir poco a poco saliendo. A simple vista parecía que era mucho joven, que sí tenían una idea y que son muy buenos jugadores todos, pero necesitaban esa gente de experiencia que los arrope.

Para esta campaña, el Guadalajara ha incorporado a dos hombres experimentados. Al parecer, aún no es suficiente. Rafael Márquez Lugo no habla por hablar. A los 30 años de edad, eso resulta un lujo no permisible. Por eso, piensa bien sus palabras. Admite que no es sencillo llevar las riendas de un plantel joven.

“Ahora nada más somos cuatro [jugadores de experiencia] y de repente también te cuesta. Tienes que estar ahí al pendiente de ellos, tienes que estar en los partidos hablando mucho. No es sencillo y sobre todo, porque no hemos estado acostumbrados a eso. Lo he platicado con Luis [Pérez] y no estaba acostumbrado. Monterrey es pura gente de experiencia. Yo vengo de un Morelia que también promediaba edad de 28 o 30 años”, reconoce el goleador.

Sabes de clubes grandes, porque jugaste en Pumas y América, ¿este es el equipo que más responsabilidad te ha cargado?

RML: Desde luego que sí, porque en Pumas estuve de los 12 a los 20 años, ahí me formé y nunca me tocó ser realmente un referente. Cuando empecé a jugar fue muy rápida mi salida. En América entré, porque el director deportivo me tenía mucha confianza, pero no llegué como solución ni mucho menos. Acá vengo simplemente en el mejor momento de mi carrera, esperando mucho de mí. Es el reto más grande y en mi mejor momento.

Ahora que estás dentro [del Guadalajara], ¿te parece que este es el camino correcto?

RML: Sin duda que sí. Creo que es normal que genere dudas hacia la gente que está fuera, la prensa y la afición, pero en el interior del grupo, con el director técnico, con el dueño, todos los que estamos aquí metidos sabemos que vamos por buen camino. Si bien es cierto que esto se mide con resultados, el equipo va bien.

El respaldo divino lo porta con orgullo sobre su piel

Son caracteres indescifrables. A la vista, son simples ideogramas incomprensibles. Están grabados en su piel. Un tatuaje laborioso. Seguramente doloroso. Pero que brinda fuerza. Rafael Márquez Lugo lo muestra con orgullo .

Para averiguar de qué se trata, se podría leer. La pronunciación sería algo así: “Abuna di bishemaya”. El resultado es el mismo. No hay entendimiento. Es un idioma desconocido. Extraviado en la historia. Perdido con el paso de los siglos.

Es lenguaje arameo. Se hablaba en tiempos de Jesucristo. La traducción de esa pequeña frase revela el misterio: “Padre nuestro que estás en el cielo”. Enseguida, continúa: “Itqaddash shemak”. O para entender mejor: “Santificado sea tu nombre”.

El goleador de Chivas lleva tatuado completo el Padre Nuestro, la oración cristiana más importante, en idioma arameo. “Ya tiene rato que me lo hice. Este lo tengo, creo que hace año y medio”, recuerda Márquez Lugo.

Y el delantero expone sus razones: “Me gustó mucho y tenía ganas de traer algo, no necesariamente llevar algo colgado. Soy un tipo religioso, creo en Dios, soy católico y me nació hacérmelo. No me arrepiento”.

No es el único tatuaje del jugador rojiblanco. Tiene tres. Tampoco es el de mayor sufrimiento. “Dolió más uno que traigo en las costillas”, relata. Pero esa tinta incrustada en el brazo izquierdo sí tiene algo especial: le proporciona respaldo divino. Lleva en la piel el poder del Padre Nuestro.


Tags: Rafael Márquez Lugo

Publicado por yelapa @ 15:07  | Futbol Mexicano
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