
"El arquero pasó más tiempo en el piso que parado, pero el árbitro lo permitió", cuestionó Silva apenas concluído el encuentro que Vélez necesitaba ganar al menos por 3-0 para forzar una definición por tiros penales.
"Sánchez es un payaso", disparó el uruguayo, que esta temporada abandonó Banfield envuelto en una polémica, buscando proyectarse en la Copa Libertadores, y esta noche se quedó prematuramente sin nada.
Es que Vélez ahora solamente tiene por delante clasificarse para la Copa Sudamericana, para la que está peleando el último cupo disponible en desventaja de goles (+10 contra +11) con Lanús.
Silva regresó hoy al equipo después de recuperarse de un desgarro, la misma lesión que sufrió esta noche Maximiliano Moralez en el segundo tiempo, cuando fue reemplazado por el juvenil Ricardo Alvarez, de muy buena tarea, al punto que generó las mejores opciones de gol para Vélez en los minutos finales del cotejo.
Pero el que finalmente pudo lograr la segunda conquista velezana para el insuficiente 2-0 final fue Rolando Zárate, otro ingresado en el segundo tiempo.
"Hicimos un primer tiempo excelente, pero no nos alcanzó y duele mucho", expresó el "Roly" entre sollozos una vez finalizado el juego.
"El arquero de Chivas hizo mucho tiempo, pero ahora ya no vale quejarse. Realizamos un gran esfuerzo por pasar y nos quedamos con las manos vacías", se lamentó Zárate.
A pesar de que las Chivas perdieron por 2-0 contra Vélez Sarsfield, lograron pasar a cuartos de final de la Copa Libertadores, por el marcador global de 3-2, en partido de vuelta, que se jugó anoche en el estadio José Amalfitani, que registró una excelente asistencia.
Ahora, el cuadro que dirige José Luis Real espera al ganador del partido Once Caldas-Libertad.
Como es sabido, el Rebaño llegó a este duelo con la ventaja de 3-0, y aunque Liborio Sánchez recibió un par de goles, el portero se vistió de héroe al evitar otros más, sobre todo al tener excelente trabajo en los disparos de media distancia de los argentinos.
La situación para Chivas empezó mal, luego de que apenas al minuto 3, Vélez rompió las roscas, cuando Silva abrió el marcador, a partir de entonces, los tapatíos remaron a contracorriente, porque los locales eran un vendaval constante, frente a unos rojiblancos que se defendían como podían y obviamente atacaban según como se les presentaba el panorama.
El portero Liborio Sánchez, quien en el partido de ida de los cuartos de final, contra Monarcas, en el torneo Bicentenario mexicano, no le fue muy bien que digamos, en esta ocasión se sacó la espinita y gracias a su magistral trabajo evitó que los argentinos lo sorprendieran en otras acciones de gol que fabricaron, pues el joven guardameta estuvo atinado en sus lances, ganándose, incluso el reconocimiento de los jugadores de Vélez.
Vélez atacaba sin cesar. Lo hacía por todos los sectores de la cancha, con un Moralez, Somoza, López y Silva, quienes se unían para eludir el marcaje cerrado de los mexicanos, y con base a paredes trataban de abrir el cerrojo impuesto por los visitantes, que poco podían hacer ante el agobiante ataque local.
A pesar de todo, Chivas soportaba toda clase de bombazos, recurso que utilizaron los ches, con disparos de media distancia, luego de que no podían llegar a la portería de Liborio.
Otamendi tuvo una situación clara de gol, cuando enfrentó a Sánchez, pero aquél estrelló el balón en el rostro de Liborio, y otras más se presentaron cuando Leandro y Somoza lo pretendieron sorprender con otros disparos.
Enseguida, Bravo realizó una fuerte entrada sobre Moralez, y ante la reacción del che, se armó un pequeño conato que no llegó a mayores.
Chivas quería, pero no podía. Era acosado.
A pesar de todo, sus hombres trataban de organizarse, de fabricar acciones de gol, pero les era complicado, ante la presión que ejercían los argentinos. Si acaso, podemos decir aquel disparo de Mejía, que a final de cuentas no tuvo saldo positivo.
Para el segundo tiempo, y ante las circunstancias, Vélez se vio obligado a lanzarse con mayor agresividad (en el buen sentido de la palabra).
Silva era el hombre más peligroso, sobre todo porque merodeaba constantemente el área tapatía, donde Reynoso y compañía se multiplicaban para evitarse problemas. Mientras que en la media cancha Enríquez, Esparza y Arellano se buscaban para tratar de construir, pero les costaba trabajo, debido a la presión que ejercía el rival.
Fueron agobiantes los ataques de Vélez, y Liborio Sánchez aparecía en varias ocasiones, para evitar la caída de su meta.
Con toda la gente en su terreno, Chivas se defendía como podía, mientras que los argentinos eran dueños de la pelota. Enviaban pelotazos al área visitante, donde la defensa y Liborio estaban atentos alejando como fuera toda clase de pelotazos.
Se jugaban los minutos finales del partido, y Chivas daba la impresión de tener controlado el partido, pero un descuido provocó el tanto de Rolando Zárate, que de cierta manera dio esperanza a los ches, pero enseguida se escuchó el silbatazo final, y Chivas, a pesar de la derrota, está en otra fase.
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