En esta derrota no hay justificante, el árbitro actuó mal para ambas selecciones; marcó mal el penal a favor de México como marcó mal el penal a favor de El Salvador, aunque este último está en duda y si queremos señalar cuál fue marcado correctamente nos inclinamos por el que favoreció a la selección salvadoreña así que, echarle la culpa al arbitro, esta vez nos es válido. El equipo mexicano jugó pésimo y el triunfo de El Salvador sin duda fue merecidísimo. Algunos dirán que en el equipo mexicano hubo mejoría, otros dirán que sigue exactamente igual, nosotros nos inclinamos por la segunda.
El señor Aguirre presentó un equipo que la verdad no era del todo confiable y podemos decir que cuatro cumplieron más o menos y los demás andaban por la calle de la amargura. A nuestro juicio la gran excepción seria Cuauhtémoc Blanco, ya que lo poco que jugó lo hizo muy bien y rápido; se notó el cambio en el cuadro mexicano al entrar en acción este veterano jugador y tal vez fue el único que demostró carácter. Este juego se debería haber jugado con el corazón y tal parece que los mexicanos no lo sabían, en cambio el equipo contrario les sobraba hasta para regalar. Los juegos se ganan con el corazón por delante, luchando y arriesgando todo, pero una vez más un equipo pequeño, pero grande de corazón, nos demostró cómo se debe de ganar un partido. México en este hexagonal no sabe ganar de visitante, lleva tres derrotas de visita y el camino a Sudáfrica se torna aún más difícil y complicado.
Hay que ver que Costa Rica va que vuela a la clasificación y con sus 12 puntos, a pesar que aún faltan algunos partidos, se ve difícil que pierda su lugar en el próximo mundial, en cambio a México, aunque le quedan cuatro partidos de local y dos visitas complicadas, aparentemente se ve que puede, pero perder un partido de local seria la catástrofe así que no nos queda más que el ganar todos los de local y cuando menos ganar uno de visita, esto para que no haya ningún problema. Hay que seguir teniendo la esperanza que el señor Aguirre va a componer esta malograda selección y podamos creer que México todavía puede clasificar al mundial. Por lo pronto otra vez nos vimos pésimos y lo peor, ante un equipo que toda la semana se estuvo burlando de nosotros y que de seguro ahora están gozando de lo lindo nuestra derrota. La realidad es que el tricolor sigue igual, han pasado tres entrenadores y vemos que ninguno es el culpable de la situación; el mal está en los jugadores que la verdad han sido inflados como auténticos globos de gas; nunca habíamos visto en el aficionado mexicano tanta incredulidad en sus rostros, porque, hay que ver que la mayoría creía que San Aguirre iba a cambiar todo y que un equipo pequeño futbolísticamente hablando no lograría vencernos. Seguimos en lo mismo: con el calzón en la mano y el Jesús en la boca.
Lo que también hay que decir respecto al equipo salvadoreño es que es un equipo que a veces no tiene cancha para entrenar y el estadio Cuscatlán es muy difícil que se los presten para las prácticas. Un equipo cuyos jugadores militan en una liga semiprofesional, que en nada se compara con la liga mexicana además que ni en sueños ganan las millonadas que reciben las supuestas estrellas del seleccionado mexicano. Esta vez le ganamos a Walt Disney en hacer caricaturas, por que eso es en verdad el equipo mexicano, una caricatura; han desfilado varios entrenadores y todo sigue igual y está claro que el mal no esta ahí, desgraciadamente está en los dueños del balón, con sus constantes ridiculeces, y me pregunto ¿cuándo veremos el México que todos deseamos?. La cuesta está muy difícil de subir, los obstáculos son difíciles de brincarlos, es más les damos vuelta, y los directivos jamás van a reconocer que el camino que están tomando es el equivocado. ¿A qué vamos al mundial?, tal vez sería mejor olvidarnos de esa contienda porque para turistear no se necesita hacer el ridículo o a ver qué pasa. Estas derrotas, al conocedor del fútbol, no deben de doler; debemos estar acostumbrados a que cada vez que van de visita van a perder y peor, hasta sabemos el resultado. Bendito el estadio Azteca que existe, ese es el único que nos podría salvar.