
Omar Arellano Riverón es chiva de abolengo. Nieto de Raúl "Pina" Arellano (q.e.p.d), pieza fundamental de aquel Campeonísimo; hijo de Omar Arellano, campeón con el Guadalajara en la temporada de 1986-1987.
Su formación se la debe a los Tuzos del Pachuca, institución a la que llegó mientras su padre terminaba su carrera como futbolista y empezaba su faceta de entrenador de fuerzas básicas en el Pachuca.
Pero el destino es caprichoso y puso a la "Pinita" en el mismo lugar en el que su familia hizo historia.
El ‘Mago’ Arellano fue el único refuerzo que contrató el Guadalajara para el Torneo Apertura 2007 durante el draft que se llevó a cabo en Cancún. La negociación fue un préstamo que se convirtió en venta un año después.
"Desde que llegué a Chivas me recibieron muy bien. Es lógico que la sangre llama. Ser un Arellano me hizo fácil la adaptación a una institución tan grande como es la de Chivas, y también que la gente me recibiera bien", comenta para ESTO la figura de la semana, Omar Arellano III.
-¿Qué recuerdos tienes de tu abuelo, Raúl la "Pina" Arellano?
"Convivimos muy poco. Yo tenía como once años cuando él falleció y casi no platicamos. Yo estaba muy chico. Lo que sí es que me defendía mucho de mis primas. Fui el primer varón de la familia y era el consentido y 'chiqueado' de él.
-¿Qué recuerdos tienes de tu papá, como jugador de las Chivas?
"Recuerdo un gol de mi padre en el Jalisco, en un clásico. Fue prácticamente desde la media cancha. En familia con él la cosa es diferente; tenemos mucho contacto, platicamos casi de todo, nos hablamos por teléfono, y quién mejor que él para guiarme en este camino", confesó el menor de la dinastía.
Fueron dos festejos, dos estallidos de euforia, dos gritos de gol en dos hemisferios diferentes, ¿y por qué no?, en dos dimensiones también.
"Sé que está contento por lo que pasó, se ganó y además me tocó anotar a mí", comentó Omar sobre su padre. "Y como siempre, sé que mi abuelo desde el cielo festeja mis goles", agregó.
Los Arellano son, sin discusión, una dinastía labrada en Jalisco. "No quiero sonar soberbio, pero creo que los Arellano estamos hechos para cosas grandes".
Omar no quiere aún el traje de héroe, el camino es largo y lo sabe. Por eso, aunque marcó la diferencia en el clásico nacional alaba el trabajo en equipo.
"Chivas hizo un gran partido. En conjunto a mí me toco anotar los goles, pero esto es trabajo en equipo. Afortunadamente me tocó meterlos a mí, pero siempre lo he dicho: esta es una labor de equipo".
Esa misma humildad lo hace solicitar que las comparaciones con su padre y su abuelo no se exageren por dos goles. "Mi papá fue un referente, como también mi abuelo. A mí me falta mucho. Sé que las comparaciones son inevitables, pero yo comienzo mi carrera, me falta mucho camino, eso lo tengo claro".
Omar vive uno de los mejores momentos en su vida. En el aspecto personal es feliz con Sarahí (su esposa) y la cuarta generación de los Arellano que viene en camino, por eso no duda ni un segundo en dedicar los goles.
"A mi esposa. Se lo dediqué desde que salí de Guadalajara. Mi hijo viene en camino, mi esposa tiene seis meses de embarazo, así que me siento muy contento".
-¿Con tu papá ya hablaste?
"Sí, ya hablé con él. Está muy contento".
La saga de los Arellano en el Guadalajara continúa, vive su tercera etapa y aún hay más porque el destino así está escrito, aunque bien se dice: "caminante, no hay camino"...
Nombre: Omar Arellano Riverón.
Fecha de nacimiento: 18 de junio de 1987.
Lugar de nacimiento: Guadalajara, Jalisco.
Peso: 70 kilos. Estatura: 1.74 metros.
Fecha de debut: 24 de octubre de 2004.
Partido de debut: América 1-1 Pachuca.
Trayectoria: Pachuca 2004- 2006; Chivas 2006 a la fecha.
“Tiene todo el potencial para poder jugar en Europa, es un jugador físicamente superdotado, tiene condiciones y cualidades que le dan esa posibilidad”
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