viernes, 14 de septiembre de 2007

Trilogia Dos Santos

La historia

En poco más de un mes, ha viajado de Canadá a México, pasando por Escocia, Japón, China y Alemania. En tan poco tiempo, Giovani dos Santos, con un fútbol descarado y alegre, se ha erigido en la gran esperanza de un país (México) y la ilusión de un club (el Barça). Corre tanto que incluso ha jurado la Constitución española --ya es comunitario--, ha brillado en la Liga y desde ayer es internacional.

LOS ORÍGENES
Hijo de futbolista y sangre brasileña

Los Dos Santos son brasileños y mexicanos. Zizinho, el padre, era uno de esos futbolistas anónimos que abandonan Brasil en busca de dinero y éxito. Uno de esos del gran éxodo que pueblan ligas menores, como la mexicana. Jugó en el América, se fue al Monterrey, jugaba en pistas cubiertas. Y allí conoció a Liliana y tuvo tres hijos. Los tres son futbolistas. Eder (23 años) juega en el Socio Águila, filial del América (Primera A), Giovani (18) deslumbra en el Barça y encandila a México, y Jonathan (16) está en las categorías inferiores azulgranas. Todos, excepto Eder, claro, viven en Barcelona.
"Al llegar aquí lo primero que les dije a mis hijos es que siempre sean humildes como yo, que tengan cabeza". Ese es el mensaje que repite Zizinho. "Giovani es más tranquilo, más de estar con la madre; Jonathan es más explosivo, como yo. Más de bailar, escuchar música", suele contar Gerardo dos Santos, Zizinho, a quien se le conoce ya más como el padre de Giovani.

EL FICHAJE
"Hay dos niños impresionantes"

"Mister, aquí hay dos niños impresionantes. Hay que firmarlos ya". La voz, cómplice y sabia, de Mani sorprendió a Joaquim Rifé, quien entonces ejercía de director de la cantera del Barcelona. Era mayo del 2002. Y Mani, Germán Vaya es el nombre oficial del ojeador azulgrana, estaba en París participando en un torneo de alevines con la AD Heliópolis, el club de la escuela de fútbol de Rafa Gordillo. Ya en el primer partido quedó prendado de Giovani y Jonathan, los dos niños que jugaban con la selección mexicana. "Tú estás loco, ¡son tan jóvenes! Pero haz lo que quieras", le respondió Rifé. Lo hizo. Tuvo, eso sí, un golpe de suerte porque Zizinho, padre de ambos, ya hablaba con gente del Ajax en el bar cuando él decidió subir a la habitación del hotel. "¡Eh!

¿qué estáis haciendo? ¿Dónde está vuestro padre?", dijo a unos niños que jugaban con el balón en el pasillo del hotel. "No lo volveremos a hacer", respondieron. "Tranquilos, no pasa nada. Solo decidle a vuestro padre que me gustaría verle", dijo cariñosamente Mani, gran amigo de Oriol Tort, maestro de la cantera, fichado por Alexanko hace 11 años. "En tres minutos estaba Zizinho en mi habitación. Y el lunes ya tenían los billetes para Barcelona".

EL CAMBIO
Irregularidad en el Mini y eclosión

Hace un año, Giovani era un proyecto de buen jugador. Una estrella en el Miniestadi, pero no pudo impedir el descenso a Tercera División. No fue su mejor temporada. Después de hacer la pretemporada con el primer equipo (estuvo en México, donde fue recibido como un ídolo con 17 años, y Estados Unidos) y viajar a Japón para estar en el Mundial de clubs, el duro regreso al filial no le sentó nada bien. No parecía el mismo jugador eléctrico. Golpeado además por varias lesiones y viajes a su país, el joven no destacaba.
Solo marcó seis goles en el Miniestadi (sirva de comparación que este verano logró cinco con el primer equipo) y se temió incluso por su progresión, intranquilo como estaba el jugador porque no sabía si tendría sitio en el Camp Nou. Llegó Bojan al Mini, lo despertó, los técnicos le calmaron, él desoyó ofertas y, a la vuelta del Mundial sub-20, Giovani explotó con un verano estelar.

EL ESTILO, SEGÚN EUSEBIO
"Es velocidad pura, acelera, acelera..."

Es zurdo, como Messi. Y juega por la banda derecha, como Messi. Ha salido de La Masia, como Messi. Apenas lo han visto en México, el país en el que nació. Como tampoco vieron a Messi en Argentina. Pero el juego de Giovani es distinto al de Messi. "Es velocidad pura", cuenta Eusebio Sacristán, uno de los ayudantes de Frank Rijkaard. "Acelera, acelera, acelera....", explica recalcando una de las grandes virtudes del joven mexicano. A Giovani, como a Messi, lo colocan en la otra punta del campo --pocas veces juegan ambos de extremo izquierdo-- para sacar más rentabilidad a sus condiciones técnicas.
"Así tiene un chut más limpio con la izquierda porque puede recortar hacia dentro", cuenta Eusebio. O sea, siendo zurdo cerrado, apenas usa la derecha, esa posición le permite tener una visión más amplia del partido. Hay, sin embargo, sustanciales diferencias entre Giovani y Messi. Al mexicano le va de maravilla recibir el balón al espacio y en carrera --"aprovecha la aceleración que tiene y ese cambio de ritmo que sorprende a los defensas", relata el ayudante de Rijkaard--, mientras que Messi suele esperar el balón en el pie. Aunque esté parado y rodeado de rivales, el argentino tiene un regate, casi siempre hacia el interior del campo, pocas veces junto a la cal, que le permite ir eliminando defensas. A Giovani, en cambio, se le ve más feliz a campo abierto.
Basta ver su primer gol en el Camp Nou. Era el Gamper y enfrente estaba el Inter, que había venido a Barcelona de vacaciones. El mexicano rompió en velocidad a Chivu, un experto defensa, el rumano que pretendieron Barça y Madrid, y después con un sutil toque con la zurda se lo quitó de enmedio. Chivu pasó de largo y él se quedó solo ante Toldo. El barcelonismo le descubrió con un gran zurdazo. "Tiene mucha energía y eso contagia vitalidad. Nos la transmite. Acelera, acelera, acelera... ", relata Eusebio.

EL ESTRENO CON MÉXICO
La lluvia solo dejó jugar 45 minutos

Desde que se retiró Hugo Sánchez (1997), México lleva años esperando un delantero que le ilusione. Desde Hugo, el mejor jugador mexicano de todos los tiempos, goleador, odontólogo y ahora seleccionador, no hubo otro igual. Si acaso, Cuauhtémoc Blanco se le acercó, pero el exdelantero del Valladolid, entre otros equipos, era tan bueno en el campo como polémico fuera. Y nunca llegó a estar a la altura del infalible Hugo, quien permaneció 18 años en la élite. Ahora, con Giovani, México cree tener el jugador que busca para revitalizar su fútbol.
Curiosamente, al azulgrana lo han visto pocas veces en el país donde nació. Con 16 años lo disfrutaron al proclamarse campeón del mundo sub-17 en Perú, con 18 le vieron debutar con la sub-20 en Canadá y ayer, en Puebla, Giovani se enfundó orgulloso la camiseta de la Tri. "Hay que llevarlo con calma, no presionarlo", sostuvo Hugo antes del partido con Panamá. Era una súplica, un ruego. Por cierto, apenas hubo partido porque la fuerte lluvia que caía ayer sobre Puebla hizo suspender el duelo en el descanso. Ganaba México 1-0, con autogol del panameño Baloy, y para evitar lesiones no se jugó la segunda mitad.

EL FUTURO
"No me preocupo del dinero", dice

Un verano maravilloso con el Barcelona lo ha colocado en el escaparate. Apenas media hora de Liga en tan solo dos jornadas le ha bastado a Giovani. De pronto, como sucedió en su momento con Messi, se discute todo en torno al futuro del mexicano. La cláusula de rescisión, fijada en 20 millones de euros, la duración del contrato (junio del 2009) y se repite el viejo temor de que venga algún club inglés a llevárselo. Él, mientras, juega. "No me preocupo del dinero. Estoy muy contento en el Barça, me dan mucha confianza. Yo voy a hacer mi trabajo en el campo y eso ya lo decidirá el club", ha dicho esta semana a la prensa mexicana. "No me gusta describirme como un fuera de serie, no me considero un crack ni un fantástico".
Su padre, Zizinho, tampoco lo ve lejos del Barcelona. "Tiene ahorita la cabeza puesta en la selección y en el equipo. Nada más. Él ahora no tiene representante", dijo negando un acuerdo con Jorge Mendes para que sea el nuevo agente del delantero, función que desempeñaba antes Enrique Nieto. Hasta en eso se ha hecho grande Giovani en muy poco tiempo. Por él se pelean clubs y agentes. "Me mantengo al margen de todo esto". Ha hecho un viaje tan rápido, desde el Sao Paulo de Monterrey, el club que fundó su padre, hasta el Camp Nou que no quiere parar.

Comentarios

Añadir un comentario