Debo manifestar, por el honor de mi familia, por lo satisfactorio que resulta haber nacido en esta bendita tierra del occidente, que no hay en el mundo del deporte algo mas hermoso que saberse originario de la tierra de campeones, sentirse acariciado por la emoción de ver que mi padre, mi hijo, mi hija de 4 años y hasta el mas chiquito de uno y medio, son portadores de tan emotiva carga liberada en un solo grito que siempre lleva la bendición para que ellos crezcan seguros de que el cielo les cuida cuando de su voz se oiga:
¡¡ Arriba las chivas !!