viernes, 01 de julio de 2005

Fiesta en lagrimas

Imagen

La euforia que despertó el partido de semifinales de la Copa Libertadores entre las Chivas del Guadalajara y el Atlético Paranaense, terminó en frustración para los miles de seguidores del equipo tapatío.

Más de 50 mil almas que fueron al Estadio Jalisco apoyaron con fé a Chivas, pero los que se encontraban afuera del inmueble por la falta de un boleto, también demostraban la fidelidad a una camiseta.

Cerca de mil personas que no pudieron conseguir tan preciado boleto decidieron crear su propia "barra" para apoyar al Rebaño, y lo mismo seguían el encuentro mediante los monitores de los camiones de la empresa televisora que transmitió el juego que por la radio.

Unos amontonados en sus vehículos, y otros encaramados sobre lo que pudiera permitirles un destello de las pantallas.

Cayó el primer gol y todo fue júbilo, ancianas rezando "rosarios" o con veladoras en las manos que miraban al cielo suplicando el milagro de la victoria.

Pero ese principio terminó pronto, ya que el Paranaense empató el partido y las caras largas invadieron las afueras del estadio e incluso un grupo de mariachis dejó de tocar.

No había motivos para celebrar, y mucho menos para escuchar música, si acaso una ranchera de dolor y desencanto.

Llegó el silbatazo final, la multitud empezó a salir en silencio, las banderas plegadas y el maquillaje rojiblanco de los rostros despintado por las lágrimas eran el común denominador en las inmediaciones del inmueble.

Pero alguien reaccionó, la voz anónima gritó "Aun así somos campeones, viva Chivas, viva México cab...".

Entonces el tumulto lo ovacionó, comenzó a surgir el grito de guerra no para apoyar, sino para mitigar el dolor.

Comentarios

Añadir un comentario