En boca de todos
Ha sido tal el desgarriate en el que han transformado el triste caso de Chivas vs. Selección Nacional, que ya únicamente falta que manden el asunto, al más puro estilo foxista, a la Suprema Corte de Justicia de la Nación para que lo resuelva como una controversia constitucional.
Después de un tormentoso inicio, según esto ya estaba todo arreglado y las partes estaban conformes, pero, al término del partido contra Trinidad y Tobago, Jorge Campos declaró que se repartirían a los jugadores, tres se irían al Rebaño Sagrado y tres con "el equipo de todos", para que al día siguiente salieran con que "dice mi mamá que siempre no", convirtiendo a Alberto Medina, en la manzana de la discordia.
¿Creen ustedes que el Brody Campos sea el más indicado para actuar como vocero oficial de la Selección? ¿Por qué a Cuauhtémoc Blanco se le permitió no presentarse al llamado de que fue objeto para defender la casaca nacional? ¿Por qué todos Vergara, La Volpe, De la Torre declaran públicamente, pudiendo resolver esto en privado? ¿No les parece que una vez más han manejado este asunto "con las patas"? ¿En dónde queda Memo Cantú, director de la Comisión de Selecciones? ¿Qué pasó con eso de la profesionalización y la planeación?
La verdad sea dicha, creo que ante el menoscabo que ha sufrido en su autoridad y la falta de personalidad exhibida por Guillermo Cantú, si tuviera dignidad, debería presentar su renuncia, con carácter de irrevocable.
Otro de los penosos casos que nos ocupa, es el de que Marco Antonio Rodríguez fue regresado a nuestro país, debido a que un miembro de su "cuadrilla" no aprobó los exámenes físicos de la FIFA para participar en el Mundial Sub 20.
Por principio de cuentas, mal por la FIFA, al hacer pagar los "platos rotos" a Marco, por la incompetencia de su árbitro asistente.
En segundo lugar, no me gustó, para nada, que las autoridades arbitrales "se lavaran las manos" y nadie aceptara, aunque sea en parte, la responsabilidad, de haber enviado a representar al arbitraje mexicano a una persona que no habían preparado suficientemente.
Y por último, las declaraciones de la cúpula del poder federativo, haciendo sentir que "aquí no ha pasado nada", diciendo que: "Lo importante es que se pudo enviar a otra tripleta con la representación mexicana", tratando de minimizar la vergüenza que implicó ser regresados de Holanda "por la puerta de atrás".
He aquí una vez más dos casos muy mal manejados; que ya no sabe uno, si rayan en la incapacidad, la irresponsabilidad o... el cinismo.

Después de un tormentoso inicio, según esto ya estaba todo arreglado y las partes estaban conformes, pero, al término del partido contra Trinidad y Tobago, Jorge Campos declaró que se repartirían a los jugadores, tres se irían al Rebaño Sagrado y tres con "el equipo de todos", para que al día siguiente salieran con que "dice mi mamá que siempre no", convirtiendo a Alberto Medina, en la manzana de la discordia.
¿Creen ustedes que el Brody Campos sea el más indicado para actuar como vocero oficial de la Selección? ¿Por qué a Cuauhtémoc Blanco se le permitió no presentarse al llamado de que fue objeto para defender la casaca nacional? ¿Por qué todos Vergara, La Volpe, De la Torre declaran públicamente, pudiendo resolver esto en privado? ¿No les parece que una vez más han manejado este asunto "con las patas"? ¿En dónde queda Memo Cantú, director de la Comisión de Selecciones? ¿Qué pasó con eso de la profesionalización y la planeación?
La verdad sea dicha, creo que ante el menoscabo que ha sufrido en su autoridad y la falta de personalidad exhibida por Guillermo Cantú, si tuviera dignidad, debería presentar su renuncia, con carácter de irrevocable.
Otro de los penosos casos que nos ocupa, es el de que Marco Antonio Rodríguez fue regresado a nuestro país, debido a que un miembro de su "cuadrilla" no aprobó los exámenes físicos de la FIFA para participar en el Mundial Sub 20.
Por principio de cuentas, mal por la FIFA, al hacer pagar los "platos rotos" a Marco, por la incompetencia de su árbitro asistente.
En segundo lugar, no me gustó, para nada, que las autoridades arbitrales "se lavaran las manos" y nadie aceptara, aunque sea en parte, la responsabilidad, de haber enviado a representar al arbitraje mexicano a una persona que no habían preparado suficientemente.
Y por último, las declaraciones de la cúpula del poder federativo, haciendo sentir que "aquí no ha pasado nada", diciendo que: "Lo importante es que se pudo enviar a otra tripleta con la representación mexicana", tratando de minimizar la vergüenza que implicó ser regresados de Holanda "por la puerta de atrás".
He aquí una vez más dos casos muy mal manejados; que ya no sabe uno, si rayan en la incapacidad, la irresponsabilidad o... el cinismo.


