martes, 22 de marzo de 2005

Chivas, un club, una nación

En tiempos de globalización, la filosofía de la entidad es opuesta: sólo admite mexicanos en su plantel.

Un club, una nación. Chivas de Guadalajara hace de esa conjunción un dogma, un inalterable sello de identidad. Los equipos de fútbol representan a países, aunque cualquiera que revise un plantel muy probablemente se encontrará con un mestizaje, con jugadores provenientes de otras naciones.

El fútbol, históricamente, fue un pionero de la globalización, de la multiplicidad de banderas bajo una misma camiseta. El ejemplo extremo, radical, lo dio hace poco el Arsenal, cuando enfrentó a Crystal Palace con una nómina de 16 jugadores en la que ninguno era inglés. Un hecho sin precedente en Inglaterra. "Yo no miro el pasaporte de la gente, sino su calidad y actitud", expresó el técnico Arsene Wenger.

Un caso opuesto al de Arsenal es el de Chivas, el rival de hoy de San Lorenzo por la Libertadores. El club de Guadalajara va a cumplir el año próximo un siglo de existencia aferrado a la consigna con que nació: siempre estuvo compuesto por jugadores mexicanos y nunca aceptó la incorporación de foráneos. Son muy pocos los ejemplos de este tipo que hay en el resto del universo: uno es el Athletic Bilbao, con una concepción más cerrada porque en sus filas sólo admite futbolistas del País Vasco; y el otro es El Nacional, de Quito, entidad tutelada por el ejército de Ecuador.

Chivas lleva con orgullo esta línea nacionalista, que lo convierte en el equipo más popular de México, junto con el más cosmopolita América. Como organización que mira hacia adentro, Chivas se nutre mucho de lo que allá se llama "fuerzas básicas", que no son otra cosa que las divisiones inferiores. Aplica una política moderada de refuerzos. Las últimas contrataciones fueron de nivel de selección: el arquero Oswaldo Sánchez -hoy ausente- y los delanteros Francisco "Paco" Palencia y Adolfo Bautista.

Lo que se vio obligado a modificar Chivas es su modelo de gestión: hace un par de años, debido a una crisis económica, dejó de ser una asociación civil y se transformó en una sociedad anónima. El 90 por ciento de las acciones pertenece a Jorge Vergara, un empresario que en un año facturó 600.000.000 de dólares con Omnilife, firma que produce y distribuye suplementos alimenticios. Vergara también invirtió fuerte en el fútbol fronteras afuera: adquirió a Saprisa, de Costa Rica, y compró una franquicia para crear Chivas USA en la Liga de los Estados Unidos, con asiento en Los Angeles.

A Vergara se le dio la conducción de Chivas, pero la cláusula innegociable fue que siguiera siendo un conjunto de mexicanos. Se aceptaba el ingreso de capital sin tocar la esencia. Así siguieron adelante "los campeonísimos", apelativo que se ganó Chivas cuando obtuvo seis títulos locales entre 1958 y 1965. Con diez coronas es el club que más ganó en su país, aunque la última se remonta a 1997. Hace unos años, Oscar Ruggeri tuvo un paso discreto por la dirección técnica.

Su estilo de juego es el que practica la mayoría de los equipos mexicanos: ofensivo, vertical, arriesgado, capaz de golear (el sábado le hizo cinco a Santos) y de desprotegerse. Sus mejores jugadores son el arquero Sánchez; los volantes Rafael Medina y Ramón Cardona, y los delanteros Palencia y Bautista.

Oficialmente nacido con el nombre de Guadalajara, la denominación Chivas se institucionalizó con el tiempo, a partir de la década del 40, cuando un reportero hizo suya y popularizó la apreciación de un espectador, que viendo un partido dijo del despliegue de sus jugadores: "Estos corren como chivas". Una entrega ciento por ciento nacional.

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